Iba a escribir sobre el feminismo, pero últimamente he visto tantas personas que ponen a Benito Juárez como un gran héroe que simplemente no me puedo contener. Originalmente había pensado en escribir algo corto como lo hizo Xerdo en su post en el que dice que odia a la revolución mexicana. En mi caso, me extenderé para que comprendan mi odio y ojalá compartan parte del sentimiento (o al menos dejen de ver a ese bastardo con ojos endiosados). Yo no soy un experto en historia, sin embargo, me parece una patada en los genitales todo lo que la SEP obvia en sus descripciones de Benito Juárez, gran inspiración para nombrar incluso a Mussolini (sí, Mussolini se llamaba Benito por ese hijoputa).
Evidentemente, lo escribo desde el punto de vista de un mexicano muy, muy encabronado. Soy orgulloso de ser mexicano. No participaría en una guerra por mi país, no daría la vida por una idea tan abstracta y cambiante como lo que es México. Pero me da orgullo ser de este país, de este lugar lleno de cosas tan interesantes de las cuales no siempre diré con las manos en la cintura y el pecho en alto… pero el resto lo puede compensar. A pesar de ser tan poco patriótico, si me quieren ver así, me parece que deberíamos de exigir a la SEP que dijera la verdad.
Benito Juárez
Ya suficiente se me hace que ese puto indio vendepatrias esté en los billetes de 20 pesos. Y que hay una delegación en la capital de nuestro país que lleva su nombre, además de incontables avenidas y calles a lo largo y ancho de nuestro país, sin tomar en cuenta todos los monumentos. Pondré mi parte para asegurarme que se escupa en su tumba cada vez que se tenga la oportunidad.
Benemérito de las Américas
Benemérito. Significa “Digno de galardón”, de acuerdo a la Real Academia Española. Benemérito. Palabra que nos enseñan a los niños crecidos en México hasta el cansancio. Al igual que sus frases célebres y su manera de ser, inspiración para toda la gente que respeta al país. Su gran aportación de las leyes de reforma y toda esa parafernalia que sabemos exhaustivamente. Defensor de las garantías individuales y los pueblos indígenas…
Pura mierda.
De acuerdo con el libro “La Epopeya de México Vol. II” de Armando Ayala Anguniano, publicado por el Fondo de cultura económica, aquel desgraciado pidió dinero para que en apoyo a las leyes de reforma, se construyeran campos donde tener a eclesiásticos y conservadores. Básicamente, campos de concentración. Supongamos que es admisible porque él tuvo sus problemas con tales personas.
Olvidándonos del peligro que sus acompañantes eran; porque en aquella época los que luchaban no eran precisamente la crema y nata de la inteligencia, sociedad o cultura (como Lerdo de Tejada que quería poner al inglés como uno de los idiomas oficiales de nuestro país), olvidándonos de eso, hay más.
La verdadera razón por la que odio el hecho de que él sea consagrado como el héroe más grande de la historia mexicana:
El Tratado McLane - Ocampo
Búsquenlo en internet o donde gusten. Ese tratado permitía el acceso ilimitado por parte de los Estados Unidos (militar o comercialmente) del Istmo de Tehuantepec hasta Coatzacoalcos, para los efectos que el país del norte asumiera convenientes. Y el ejército mexicano defendería cualquier actividad hecha por ellos.
¿Suficiente? No.
Les daba el paso irrestricto a través de dos caminos más que atravesaban el territorio mexicano. Uno, desde Guaymas hasta Nogales (ambos en Sonora, Nogales está junto a la frontera). El otro, deliciosamente más ofensivo a la soberanía, desde el puerto de Mazatlán (Sinaloa también) hasta Matamoros (Tamaulipas, justo al sur de la ciudad americana Brownsville), atravesando Monterrey.
Además, México construiría bodegas para apoyar el intercambio económico Estadounidense DENTRO de México en su porción del territorio, todo el comercio que entrase por esos puntos beneficiaría permanentemente a los Estados Unidos.
Se les otorgaría el paso a ciudadanos estadounidenses (sin cuestionarse) a lo largo de varias rutas en México. Y la exclusividad de esos derechos hacia EUA (México no firmaría tratados similares con otros países).
¿Qué implicaría esto, política y económicamente?
México sería un protectorado de Estados Unidos. Así se publicó en periódicos y revistas de 1859, como el Times de la ciudad de Londres. El hecho de que otra nación tuviera la potestad de tener soldados a lo largo de nuestro país, apoyados por nuestro propio ejército implicaba su soberanía sobre la nuestra.
El hecho de que pudieran comerciar dentro de otro país como si fuese el suyo y cobrarle a ESE país (México) por tener intercambio económcio como si estuvieran dentro de Estados Unidos por oficialmente SER parte de Estados Unidos nos ponía en desventaja económica, siendo ese uno de los puertos claves de aquel entonces.
Sin tomar en cuenta la ventaja táctica para una anexión. Los medios nortamericanos publicaron tal tratado como una maravilla que implicaría aumentar de tamaño al país, vaticinando que México terminaría por anexarse; como alguna vez ya habíamos hecho gracias a Antonio López de Santa Anna, (quien, curiosamente, es recordado como traidor a diferencia de Benito Juárez), al haber vendido California, la Mesilla, etcétera.
Por lo menos, se esperaba que se construyera un ferrocarril nortamericano para poder transportar bienes, correo (¿y militares?) entre esos puntos.
Si aún no se sienten insultados, ese tratado pondría a México bajo la “protección militar” de Estados Unidos.
¿A cambio de qué?
Esa es la cereza del pastel.
4 millones de dólares.
Y que el gobierno de Estados Unidos reconociera al gobierno de Benito Juárez como el gobierno oficial de México, para que así fuera visto en la comunidad internacional. El asqueroso engendro estaba en la guerra y necesitaba ganarla, necesitaba financiarse para poder afianzarse. Se le entregaron 2 millones de dólares.
Eso es lo que vale nuestra soberanía, identidad como nación y futuro, según Benito Juárez. DOS putos millones de mierderos dólares (cuatro, si bien nos va y entregaban todo) y una mirada comprensiva con palmada en los hombros por parte de Estados Unidos.
¿Por qué no lo sabemos?
Yo no voy a decirles que hay una teoría de conspiración alienígena/masona/nazi/plunderiana que quiere enaltecer a los suyos en esta tierra ni nada extraño. Por cuestión de unidad nacional necesitamos héroes, tal vez. Ustedes sabrán. Lo que fue increíblemente conveniente es que el senado de los Estados Unidos nos sobreestimó.
Benito Juárez empujó a Melchor Ocampo a que lo firmara para que tuviera su apellido (no lo firmó a punta de pistola, entonces que también se queme en el infierno ese otro hijo de su puchiguanga y malcogida madre, junto con el otro imbécil peinadito de boy scout que está en los billetes) y fue hecho así en Veracruz, con la firma del embajador de EUA en México, Robert Milligan McLane.
El Senado de los Estados Unidos de Norteamérica juzgó que tal vez habría una intención oculta de Benito Juárez para que ellos pusieran el ferrocarril y luego expropiarlo, además de quedarse con el resto del dinero. Tal vez creyeron que se iba a usar esto como un acicate para desarrollar una guerra aún más extendida para recuperar incluso los estados que Santa Anna había perdido.
Tal vez creyeron que Benito Juárez era la representación carnal de Subb Niggurath, o de Asmodeo, o Elvis. No lo sé. Me vale madre qué hayan pensado.
No lo ratificaron. Dieron el dinero y se hicieron hacia atrás. Y jamás se volvió a saber de él…
Los historiadores de México han intentado dejar esto más enterrado que el Valle de los Reyes (Las Puertas del Rey, Wadi Biban el-Muluk; وادي الملوك para los mamones) de Egipto. Creo que es justo que todos lo sepamos. Si alguna vez uno de sus hijos de tercero de primaria regresa con un “Reporte de Conducta” por decir que Benito Juárez era un “Indio Vendepatrias hijo de la Chingada“, tendrán a una persona muy feliz apoyándolos.
Sólo me resta decir una cosa.
Benito Juárez, donde quiera que estés:Chinga a tu madre.
Tags: Crítica, Suociedad by kiioro
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