Kiioro

Visiones de una persona común y a veces muy corriente.

Tenga buen día!


Nunca he entendido unas cuantas cosas y explicaré mis dudas un poco más. Son placebos de la vida social que simplemente son incomprensibles para mí.

A) Ahahaha! Sí, buenas tardes!

Hay gente que cree que para ser cordial y amable, además de agradable, es necesario reírse falsamente -pero reírse- de CADA puto comentario que hace uno; exceptuando cosas como “mi abuela murió” o algo así, todo les da gracia. Hay gente que tiene buen humor y se ríe de todo, como la aclamada diseñadora Matryoshka, o gente que ustedes conocerán. Digan una palabra y se ríen, pero porque en verdad les da gracia… yo me refiero a esos weyes que están en una conversación y la risa se escucha más forzado que imaginarse al presidente diciendo en un discurso “Está de huevos, wey”. Algo como…

Yo “Oh, ¿que qué hice? Pues… me corté el cabello y…”
Wey “A-ha-ha-ha, el cabello? Pues qué bien, edá?”
Yo “Hrm… sí.. entonces de ahí al cine con…
Wey “A-ha-ha-ha, sí, las películas, hey?”
Yo “…mira cabrón, te vuelves a reír y…” (ok, eso no lo digo pero poco me falta)

B) Aleteo

La gente se cruza por debajo del mierdero puente peatonal que está hecho para… no sé… que no tengan que correr para evitar ser atropellados o algo así, ¿no? Pero, dada la enorme cantidad de neuronas muertas y que el estado parece obstinado en proteger a los pendejos, la gente prefiere cruzar justo por debajo del puente peatonal que usarlo. Y al hacerlo y ver que -oh sorpresa- un automóvil se dirige hacia ellos, “corren”.

“Corren” va entre comillas porque lo que hacen en realidad es ir exactamente al mismo paso pero dando un pequeño saltito en cada paso, aletear un poco los brazos para dar la impresión (no sé si a los conductores o a sí mismos) de que van más rápido, cuyo único resultado verdadero es hacer que la lonja rebote más que la ciudad de México durante el temblor del 85.

Así que el conductor no tiene otra opción aparte de frenarse, no vaya a ser que atropelle una errática masa errática y vibrante de lonjas que desafían la gravedad. Maldita sea, ¿por qué lo hacen?

C) Buen día!

La gente que atiende a los clientes normalmente tienden a ser la “cara” de la empresa, por lo que se les pide cordialidad y buen trato. Después de un día difícil para ellos, cuando uno llega a comprarles algo, pagas y te dicen “qué tenga buen día” con la felicidad característica de Droopy. Digo, con ese tono podrían decirme también “Ve y siéntate en un taladro punta-arriba, cabrón” y sería lo mismo…

Pero si hay algo que sea peor que ese tono forzado de “tengo que decir esta sarta de mamadas o me despiden” es que te lo digan genuinamente felices cuando tú tienes cara de “no quiero ser molestado” o peor aún, “ya estoy molesto”. Entonces tienen el puto descaro de sonreírte y decirte “tenga un buen día!”. Antes no te saludan enérgicamente con la mano y bailan alrededor de tí como Teletubbies, los hijos de puerca. Es como si se alimentaran del enojo más grande que te causa su reacción, pues parece que quieren hacerte encabronar más para succionar tu enfado.

Eso es lo que no entiendo, carajo.


Tu Dulcemente Antinatural Trasero


Parece que a algunos no les ha cabido la idea de esto es un blog. No tengo que citar porque aquí va mi opinión. Me gustaría haber dejado los comentarios que decían que no usaba citas ni fuentes, pero entre tantas mentadas de madre, hubiera tenido que editar todos los 3 comentarios para que tuvieran sentido (sin tomar en cuenta la gramática y ortografía). Así que lo haremos con citas, pero a mi manera.

***

Entre los millones de cosas que me desquician, están las personas que quieren la vida estúpidamente sencilla sin ningún esfuerzo a cambio;  en específico, entran en un rango alto los que quieren un cuerpo perfecto sin dejar de tragar tacos como animal. Muchos de los que son realmente gordos (no rechonchos; gordos) le echan la culpa al universo, a su metabolismo, a la tiroides. El único problema es la tragoides. Adaptando la sabia frase de El Buitre (filósofo local): “Abre los ojos! Cierra la boca!” es la manera fácil de adelgazar.

Pero oh, no… quieren estar el día inectivas, chingarse 10 rebanadas de pastel y a pesar de todo, tener el cuerpo de una supermodelo que pasa horas en el gimnasio y días de rigurosa dieta (sin tomar en cuenta a las taradas que se van al otro extremo y comen 2 espárragos cada 3 días y beben agua light o algo así). Comer como viles marranos y querer cuerpos esculturales es como decir “quiero ir al sol pero regresar sin broncearme ni quemarme”.  Citando a mi ex-profesor Lalo, “Fideos o Jodeos“.

A pesar de la disparatada “lógica” de estas personas, en vez de comer con moderación, comen cantidades bíblicas de comida y, como escuché una paráfrasis entre mis compañeros de rol “Tragó como cerdo? No, como pato: los cerdos al menos mastican“.

Entonces, ¿qué pasa cuando analizas los endulzantes que comen? Lo obvio. Si funciona casi como azúcar pero no lo es, porque está hecho a base de químicos, evidentemente no puede ser demasiado saludable. Por ejemplo, el Aspartame (NutraSweet lo contiene y creeeo que Canderel, ¿cita?: Mevalemadresperoyaloescribí).

Originalmente iba a ser diseñado como medicina en contra de úlceras y por error se dieron cuenta de que era dulce. Así que lo sacaron con su función secundaria. Además de que sabe a ano de anciana (me imagino, gracias a los dioses no he experimentado eso personalmente), esa porquería tiene suficientes químicos como para ser consumido en cantidades moderadas sin presentar problemas de salud, según la FDA. O sea, quién sabe qué chiles pasa cuando le pones NutraSweet a lo pendejo a una cosa, en vez de “cantidades moderadas”. Sin tomar en cuenta que durante la digestión, el químico se descompone en otras moléculas y compuestos más básicos… como formaldehído. Después de la controversia de que este producto podría ser cancerígeno, llegó Splenda con la campaña enfocada en que “Splenda se deriva del azúcar, así que no puede ser malo”. Y en respuesta, se hicieron estudios que comprobaron que NutraSweet y similares NO son tóxicos en cantidades moderadas. Pero fue demasiado tarde, Splenda ya había ganado al público.

Y si un mercadólogo y anuncios bonitos en color amarillo pastel dicen que no es malo, pues es bueno, ¿”berdá”? Digo, además de que Splenda tiene unos cuantos compuestos como cloro, aparte de distintos químicos que pueden ser nocivos si se usa en proporciones mayores a las “recomendadas”. Y OBVIAMENTE, NADIE, pero así de plano, NAIDEN va a comer más cosas dulces porque le pone Splenda y ya no engorda, ¿verdaaad? Digo, si sabes que te puedes chingar 7 galletas en vez de 1, pues NADIE lo va a hacer, ¿verdad? Sin tomar en cuenta que en mayores proporciones, tales químicos pueden reducir la cantidad de bacterias “buenas” en los intestinos (según la universidad Duke), causar migraña, y, NO ME RECHINGUES, daños al ADN. Pero todo lo vale si no engordas, ¿eh?

En vez de esos químicos, existen alternativas que he probado, como la Stevia. Se deriva de una planta sudamericana que es PENDEJAMENTE dulce. Yo iba a decir que como 10 veces, pero un wikipediazo parece afirmar que es 300 veces más dulce. Así que le pones una NADA y está dulce. Antes de conocerla, estúpidamente le puse una MINIcucharada a un té porque no lo quería dulce y casi lloro melaza durante 1 día. Es bueno, es natural, pero como no es químico y nadie gana dinero porque la planta no se produjo en un laboratorio, no se comercializa tanto. Así que, mejor hay que dejar que las marcas hagan el trabajo, ¿no? Que nos llenen de poquerías antinaturales y edulcorantes del planeta Yuggoth. Como decimos los mexicanos, “Cuando la violación es inminente, cierra los ojos y disfrútalo“.

Y lo mejor, lo que los gringos llaman “Sweetener Blends” ya existen. Tomas un poco de Splenda, NutraSweet, Fuckmysugar o como quieran llamarles, pero varios de ellos y lo hacen uno solo para que sepa más “real”, para que tengamos más químicos en nuestro sistema que el pene de Napoleón Bonaparte. Lo mejor es que varios estudios parecen indicar que los químicos en cuestión parecen aumentar el apetito de las personas.

Así que al final, la dieta ideal sigue siendo la antediluviana: Deja de lloriquear, deja de tragar y haz ejercicio.

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FUENTES:
El Buitre (Jugador de Basketball Vallartense), a su hija en cuanto a la planificación familiar: “¡Abre los ojos! ¡Cierra las patas!”
Eduardo González, excelente profesor izquierdista: “Las opciones son sencillas: Fideos o Jodeos”.
Tarde de Dungeons and Dragons, frases al azar.
Mexicanos Cínicos.


Esas cosas de la vida…


Hoy decidí escribir acerca de una persona peculiar. Amargado, cínico, a veces corriente a veces formal, y simplemente anormal: Yo. Para que me conozcan mejor, he preparado una lista de cosas cotidianas (o no tan cotidianas) que me molestan. Omití la estupidez humana y sus pinchemil variantes porque nunca terminaría.

· El aliento de los perros. Esos terribles animales no tienen ni PUTA idea de lo que es el espacio personal, las veces que he tenido uno o una, parecen esmerarse en que huelas su hocico. Malditos sean todos ellos.
· La moda “alternativa”. La palabra alternativa, entre sus 3 significados según la real academia española es “En actividades de cualquier género, especialmente culturales, que se contrapone a los modelos oficiales comúnmente aceptados.” En otras palabras, es un oxímoron, es como decir “luz obscura”, “pendejo inteligente” o “negro-judío-gay-nazi”.
· Que extraños me digan “m’ijo”, “primo”, “hermano”, “broder” o “pariente”. ¿Quién chingados se sienten?
· Las aplicaciones de facebook. “Cuántos mocos te sacas al día?” y todos esos tests, además de “compra tus amigos”, “haz esto y lo otro”.
· Amanecer con el cabello muy putamente esponjado. Y tardarte media hora peinándote para arreglarlo.
· La diferencia entre la foto de la comida y la triste realidad en restaurantes de comida rápida. No hay una ley que diga, así como en los espejos de los autos “los objetos pueden ser asquerosos, a diferencia de la foto”? (me niego a decirle “comida”, más bien es como el Play Doh, ‘no es tóxico’)
· La gente que habla y dice nada. “O sea, wey, sí me entiendes, no wey? Wey, tipo que, wey.”
· Que me den billetes húmedos. Uuuuuuughhhhhh.
· La gente que usa demasiados diminutivos. Esos pendejitos deberían de meterse un palito del tamaño del mundito por el culito.
· Que me hagan preguntas obvias. “¿Te cortaste el cabello?” (Cuando me preguntan que si me corté el pelo ya lo veo demasiado personal), “¿Te caíste?”, o ‘ “Hey, fui al cine y—” “Fuiste al cine?” ‘
· Que señoras o señores cincuentones me vean con expresión lujuriosa. Por amor a Sharess, no…

En fin. Me he desahogado, ya que dos o tres me pasaron hoy.