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Winamp VS Kiioro

En vista de que no hay comentarios, supongo que ya no hay visitas, así que me entretuve haciendo un test que hizo el Maese Xerdo (véanse los links). El punto es abrir winamp (o itunes) con todas las canciones que tengan, en modo random y contesten cada pregunta con el “next”, no esperando a una respuesta que encaje, si no la que salga. Resultados interesantes:

***

1.- ¿Cómo te sientes hoy?
Eagleheart - Stratovarius
All through the night he’s lying, awake, wondering how much more can he take...”

2.-¿Cuál es tu perspectiva de la vida?
Sick Mary - Switchblade Symphony
Precisamente.

3.-¿Qué piensa tu familia de ti?
Boukenya – Magic
(uh… eso significa ‘caza recompensas’ o ‘mercenario’, ¿no?)

4.-¿Qué piensan tus amigos de ti?
Bizarre Love Triange Extended Dance Mix - New Order
Y deseo McPatatas con eso.

5.-¿Qué piensa la gente que no te conoce?
Dargor, Shadowlord of the Black Mountain – Rhapsody
(¡Ahahahaha! Lean la letra si no es suficiente el título)

6.-¿Qué piensa la gente que quiere estar contigo?
Pixy False – Phantasmagoria
No sé… ¿será? No entiendo todo eso, pero suena agresivo. Me gusta.

7.-¿Cómo ha sido tu vida amorosa hasta ahora?
Dolls – Dark Lunacy
Una manera un poco ecléctica de decirlo, creo. ¿Las usé? ¿O se refieren a la letra, que habla de cosas aún menos alentadoras?

8.-¿Cómo será en el futuro?
Rising Sun - TVXQ
Ay, no chingues.

9.-¿Te casarás?
Shut up (and sleep with me) – Sin With Sebastian
Eh… uh… siguiente pregunta.

10.-¿Tendrás hijos?
Hedgehog’s Dilemma – Shirou Sagisu
Qué mamada.

11.-¿Eres bueno en la escuela?
Shima Uta – (Canción Tradicional Japonesa que habla de despedidas, nostalgia y demás). ¿Cómo, entonces? ¿Estudiaré en Japón? ¿O ya valieron madres mis futuros intentos de estudio?

12.-¿Serás exitoso?
I hear a Symphony – Pizzicato Five
Críptico.

13.-Canción para tu cumpleaños:
Horas – Aurora y la Academia
Exacto, no me gusta celebrarlo “Estaba sola en el rincón de aquella cama, mirando hacia el balcón, pensando sólo en cómo las nubes se mueven en la misma dirección

14.-Canción para tu funeral:
Stratosphere – Stratovarius
YEAH! Headbanging! Si se arma un slam en mi funeral, yo lo apruebo.

15.-La canción sobre tu vida:
Heavenly Star (Naomi Version) – Genki Rockets
¡No me rechingues! ¡¿Qué carajos?!

16.-¿Tu mejor amig@ y tú son…?
The Kids Are All Wrong – London After Midnight
Me empiezo a asustar de nuevo…

17.-¿Para los tiempos felices…?
Yuudachi – Shikao Suga / Kyoko
¿Baño por la tarde?

18.-¿Para los tiempos tristes…?
Bittersweet – Apocalyptica, Ville Valo, Lauri Ylonen
Amén, y ya no friegues, Winamp.

19.-¿Para todos los días…?
La Mer – Coba
Ojalá, extraño Vallarta…

20. Para mañana
Sleepwalking Past Hope – HIM
¡Aaaah! ¡WINAMP NOS OBSERVA!

21.-¿Tu alter Ego…?
Ju Hua Tai – Jay Chou
¿Balcón de crisantemos? ¿Un chino? ¿Poeta emo?

22.-¿Tu perspectiva del mundo…?
Feeling Fascist? – London After Midnight
Vaya que lo es.

23.-¿Tendrás una vida feliz?
My Best Day Is Gone – CAN
No remames, ¿así de negro se ve todo?

24.-¿Cómo será tu muerte?
Ok? OK! Beauty And The Beast – DJ Doc
¿En una fiesta? ¿Mordido por licántropos? ¿Aceptándola (Ok? OK!)?

25.-¿Eres una buena persona?
Dialogue Symphonie – Moi Dix Mois
I am the Dis from darkness of your destiny, I see pieces of blood flow” Soy mamón y un tanto desgraciado, pero no es para tanto.

26.-¿Vale la pena aquello a lo que te dedicas?
The Best Is Yet To Come – Aoife Ni Fhearraigh
Ojalá, Winamp, ojalá.

27.-¿Qué opina la gente de lo que dices?
Life in Mono – Mono
Sin comentarios, lean la letra si gustan.

28.-¿Tu mayor defecto…?
Colors – Utada Hikaru
Uh… No comprendo.

29.-¿Tu más grande virtud…?
Words That We Couldn’t Say – Steve Conte
Concuerdo.

30-¿Tu cuerpo…?
Bella Donna – Bond
NO CHINGUES. ¿Soy tan femenino?

31.-¿Fantasía sexual?
The Red Planet – T. Sumiyama
Ok, gracias. No entiendo.

32.-¿Mueres por mí…?
Stay With Me Tonight – TVXQ
Stay with me tonight, konomama tomodachi nara…” (y así seremos amigos?) No entiendo la pregunta pero sí la respuesta.

33.-¿Qué opinan tus amigos de la infancia sobre ti?
Madrigal – Malice Mizer
¿Quieren verme de nuevo? ¿O digo lo mismo una y otra vez?

34.-¿Tu inclinación política es más bien…?
Kun Minä Kotoani Läksin – Ville Valo & Tommi Viksten
(Cuando dejé mi casa). Eh… sí.

35.-¿Lo que más te prende es…?
Moonlight – Banya
¿Estar de noche, en un bosque, con una mujer e intentando estar solos, en un mundo de vampiros y zombies? Vaya que me serviría, creo que sería lo más “hot” que me podría pasar.

36.-¿Tu mayor frustración…?
Butterflies and Hurricanes – Muse
Je ne comprends pas.

37.-¿Qué piensa la gente cuando ve tus ojos?
Such A Beautiful Girl Like You – Suzuki Momoko & Pizzicato Five
Ya van dos, Winamp, ya van dos…

38.¿Tus manos…?
I’m Horny – Mousse T.
Siguiente pregunta, por favor.

39.-¿Tu más reciente relación amorosa?
I’ll Give You All My Love – WAX
Aaaay, qué cursilería tan grande…

40.-¿Qué es lo que más temes de tí mismo/misma?
Waiting For You – Mary Elizabeth McGlynn
¿Todo mi propio Silent Hill? Probablemente.

41.-¿En la cama eres…?
Wanderer on the Offensive (Live Edit) - Various
Eh… wow.

42.-¿Qué te hace llorar?
Republic – London After Midnight
No lo pude haber dicho mejor.

43.-¿Tu pareja ideal es…?
Fake Jewel – Yuki Kajiura
Una hermosísima y elaborada pieza, no obstante el título hace de la respuesta algo un tanto extraño y complejo.

44.-¿El dolor para ti es como…?
Le Ciel – Malice Mizer
No, no me chinguen, tanto así, no…

45.-¿Tu personalidad tiende a…?
Que sera sera – Charlie Kosei, Asuka Sakai
¿Ser como un Katamari?

46.-¿Apodo?
Wild Soul – Changmin
Tengo derecho a un abogado antes de decir algo.

47.-¿Qué opinan la mayoría de los hombres acerca de ti?
Ok, winamp, no vayas a mamar otra vez… *click*
Scourge of 1691 (Déjà Vu) – Powergoat
¿Cómo, como un Belmont?

48.-¿Y las mujeres?
Respect the Wilderness – Sonata Arctica
Rawr.

49.-Para despedirte…?
A Daisy Chain for Satan – My Life & The Trill Kill Kult
Wow. ¿Una orgía enorme con drogas y bebidas?
I live for drugs. It’s great. [Flowers and acid...] I freaked out very, very badly. I freaked out on acid… I’m the white rabbit. Black boots, highway broads, Dope forever, forever loaded.
Mientras, en el fondo se escuchan voces fantasmagóricas que rezan
seeexuuuuaaaal… sexuuuuaaaal

Más sabe el diablo…

Yo tengo en general un respeto casi reverencial por los ancianos. Muchos tienen, a pesar de sus achaques y humor “interesante”, mucha sabiduría que llegan a acumular en un puñado de años -a fin de cuentas, nuestra raza lleva viviendo miles de años, mientras que de manera individual duramos menos de 100 por lo general- es lo que los hace tan diferentes y vigentes. Vigentes porque, aún cuando muchos no sepan usar “d’esas llaves ‘UBS’ para la computadora“* y molesten con que “es que a esta cámara no le sirve el ‘flais’, le pico el botón de ‘flais’ pero el ‘flais’ no prende“*, hay sabiduría de temas inmortales que es bastante útil.

Bien mi abuelo dice, “si los pendejos volaran, jamás veríamos el sol“***, por ejemplo. Aún cuando él no tenga ni la menor idea de qué es un pixel, ese tipo de comentarios demuestra que hay cosas que son universalmente válidas para la humanidad, sin importar el año en curso.

Y así como mi abuelo hablaba acerca de la gente imbécil, que parece tener una protección divina, yo esperaba llegar a aprender mucho cuando a las pinches 7 AM ya estaba en el trabajo, listo para salir a Xalapa, Veracruz con Don Héxtor (no es un error de dedo, Héxtor como el dios de Dungeons and Dragons, Hextor) y una compañera de aquí.

Al empezar a manejar, comenzó con su tema favorito, “La Pinche Vieja”, su enemiga mortal, otra trabajadora de esta institución. Así que cuando la plática iba en “Pero es que La Pinche Vieja la otra vez no me depositó el dinero que yo…” me puse en piloto automático y pronto quedé dormido mentalmente. Jamás sospeché que lo interesante comenzaría en sólo unas horas más.

Después de ir vagando por Xalapa, haciendo tomas para futuros videos en los que saldrían limones, café, plátanos y otros productos similares [siempre bajo la tutela de una de esas personas que te hablan con superioridad que nos fue puesta como guía de la zona], quedamos de ir a grabar una empacadora de mangos.

Antes de salir de Xalapa le sugerimos a Don Héxtor que le pusiera gasolina, ya que sólo le quedaba 1/4 de tanque y el lugar estaba a 20 minutos de donde estábamos. Se quedó pensando. Ya que habíamos dejado la gasolinera un kilómetro atrás dijo,

Tal vez sería mejor ya que lleguemos allá, hay una gasolinera ahí.”

Mi primer error fue creer que él sabía de qué estaba hablando. Aunque no tuve tiempo para darme cuenta al principio, ya que poco después vendría casi rezando por mi vida.

Tenemos que llegar antes de que anochezca“, una idea dicha por él apoyada por todos, así que manejó… de la verga de manera peculiar.

Atinándole a cada hoyo

Hubo una parte en el que la carretera estaba descuidada. Dando volantazos, si el pisar hoyos diera 10 puntos, creo que en el Don Hextor minigame ganó el high score de al menos 15300 puntos. Vale la pena que llegó al hoyo de “combo x 2“, una parte en la que la mitad de la carretera desaparecía y dejaba un solo carril; ¿su respuesta? Tener dos llantas sobre lo pavimentado y 2 sobre la terracería descubierta, inclinando peligrosamente el auto al hacerlo. No sé cuántas películas de sci-fi haya visto él, pero sí sé que las llantas pueden llegar a romperse con golpes.

Yendo por el centro de la carretera, invadiendo el carril de sentido contrario en plena curva.

Me aseguré de que el cinturón de seguridad estuviera puesto y puse los brazos al frente, listo para el impacto, que se me jodan los brazos mientras me sirva la cara. Empecé a decirle lo peligroso que era la carretera, lo mucho que estábamos apartándonos del carril, que cómo nos íbamos a embarrar si alguien llegaba a impactar, dos que tres indirectas que no captaba. Fue entonces cuando, después de una curva en la que de milagro tomó su carril y no invadió ambos, que pasó un trailer en contra nuestra. Estuvimos cerca de morir y él ni se inmutó. Así que decidí decirle las cosas cuando ví que no sólo estaba haciendo eso, si no que también…

Rebasando en curvas.

Miré a Don Héxtor la primera vez que lo hizo y me lanzó una mirada amable, como si fuera lo más normal arriesgar la vida de manera tan pendeja. A la segunda, le dije que fuera con cuidado. A la tercera le pregunté a Beshaba ‘¿qué tienes planeado para mí?’. A la cuarta le pedí que yo manejara, a lo que contestó “ah, no te preocupes, me gusta manejar“, y rebasó de nuevo en curva. De inmediato repuse “¡Qué coincidencia! ¡A mí también!”, pero le valió madres. Le pedí a Sharess que no se deshiciera de mí tan rápido.

Llegamos a la población. El dueño de la empacadora de mango no estaba cerca, y lo mejor… No había gasolinera.

The Don Hextor Minigame

Entramos al poblado en el que no aminoró la velocidad a pesar de que un borracho venía caminando por la carretera. Yo entiendo que no le puedan caer bien los borrachos, pero todos sabemos que te los cobran como si fueran Bill Gates si los llegas a atropellar. Le falló por 4 metros. Después, una madre y un hijo corrieron para atravesar la carretera. ¿La respuesta? No acercar el pie al pedal de freno y pasar a menos de 2 metros de los espantados veracruzanos. Después vendría la estudiante de secundaria que confió en que el demente anciano frenaría, cosa que obviamente no sucedió. Dio un pequeño salto por su vida antes de que el tsuru pasara junto a ella como si fuéramos huyendo de un monstruo salido de una película de Quentin Tarantino colaborando con Wes Craven.

El broche de oro

Cuando desperté, el dragón no había desparecido. Oh no, cuando creí que todo era un mal sueño, pronto me vería rogando por que así fuera. Estábamos a kilómetros (probablemente a más de 60) de Xalapa, yendo por una carretera rodeada de vegetación un tanto selvática y pueblos que aparecían esporádicamente en el mejor de los casos. Llevábamos 40 minutos, el sol ya se había ocultado, y no habíamos cargado gasolina. Habíamos dado media vuelta, intentando ir a la gasolinera más cercana. El indicador de gasolina marcaba la marca roja. Un grupo de gente caminaba ahí cerca, de inmediato propuse:

Oiga, don Héxtor, hay que preguntarles cuál es la gasolinera más cercana. Y aprovechamos para cambiar de lugar y ya manejo para que descanse.”

Hizo caso omiso y seguimos de largo. Vi como mi esperanza se hacía pequeña y desaparecía detrás de una curva. Me molesté. Pero si así manejaba de buenas, no sabía a qué pozo envenenado o capa del infierno nos enviaría si lo ponía de malas y él estaba al volante. No tenía ganas de conocer a Dante Alighieri aún.

Después de ignorar mis cada vez más insistentes propuestas de preguntar, en un pueblo que atravesamos, hizo caso y pedimos informes. La respuesta fue alentadora. Estábamos a 3 pueblos de la gasolinera, como a 10 minutos. La gasolina, según nuestros cálculos, nos daría para llegar apenas al siguiente. Alentador, obviamente, escrito con un teclado de sarcasmo +4.

Pasamos el primer pueblo y en vez de verificar la información recién obtenida, como yo sugerí, don Héxtor siguió de largo, tomando las decisiones de en qué parte de las bifurcaciones dar vuelta y haciendo que mi enojo subiera.

Llegando al siguiente pueblo, nos dijeron que estaba a 10 minutos la gasolinera, a 3 pueblos de ahí. Mi corazón estaba empezando a hacerse negro, agrietado y duro conforme escuchaba eso. Con bastante que perder -pero poco que ganar si nos quedábamos ahí-, avanzamos al siguiente pueblo, sin saber si llegaríamos.

El otro pueblo nos dio una respuesta casi paradójica. La gasolinera se encontraba a sólo 10 minutos de ahí, cerca de la última casa del tercer pueblo si seguíamos como íbamos.

¿Déjà vu? Ya sin saber en qué tipo de infernal y obscura pesadilla kafkiana me había metido, me resigné a que nos quedásemos sin gasolina. Enfilamos al siguiente pueblo, ¡donde la respuesta fue diferente! Estábamos a 2 pueblos de la gasolinera más cercana. Antes de que el vestigio de esperanza en mí creciera, agregaron “está como a 10 minutos de aquí.”

Después nos encontramos más gente y don Héxtor siguió ignorando mis propuestas de preguntar a la gente para que nos mandaran por el camino más directo a la gasolinera. No quería quedarme en la mitad de la nada. Pero en vano fueron mis esfuerzos, así que comencé a considerar la opción de sacrificar a Don Héxtor a los dioses antiguos que existían eones antes de que la palabra “tiempo” tuviera significado; para que Nyarlathotep, Cthulhu o alguna innombrable deidad de malignas y monstruosas civilizaciones, olvidada por los milenios, perdidas antes de que las estrellas brillaran por primera vez, recompensaran mi fervor con una gasolinera. Una puta gasolinera.

Íbamos por las curvas de aquella civilización perdida, en lo que alguna vez fue una metrópoli de magia y maravillas, con tecnología de teletransportación que te enviaba en 10 minutos a las gasolineras más cercanas, cuando a lo lejos vi el letrero verde luminoso de Pemex. No habíamos pasado 2 pueblos, pero ¡ahí estaba!

A 100 metros de la gasolinera, cuando ya la podíamos ver y su bendita luz sostenida por millones de pesos en impuestos que levantan a Pemex y sus deudas nos bañaba, Don Héxtor detuvo el auto. Estaba a punto de bajarme para ir caminando por la gasolina, ya que asumí que el milagro que nos había llevado hasta ahí había terminado, pero mi asombro se volvió en confusión dantesca. Había unos federales de caminos y el antiguo espíritu del mal les preguntó:

“Oiga, amigo… ¿la gasolinera más cercana?”

La respuesta, obviamente, fue un sencillo levantar de una mano y apuntar al frente. Como no podía asesinarlo y deshacerme del cuerpo sin que los federales lo notaran, dejé ese desliz pasar. Después de temer por que las llantas se poncharan, la gasolina se terminara, atropelláramos a una persona y después nos chocaran por venir de frente una innumerable cantidad de veces, ya no le tengo miedo a las cosas en esta vida, estoy más allá del bien y el mal. Cargamos gasolina y le dije, en un tono que no admitía reclamos,

Mañana manejo yo.

No estaba dispuesto a permitir que Darwin cumpliera con la selección natural, después de tremenda distracción que tuvo al obviar esa manera de manejar. No sé qué tipo de bendiciones colma a la gente testaruda y poco inteligente, pero definitivamente la quiero.

Obviamente el diablo nació inteligente. La próxima vez que alguien empiece con refranes, entonando las palabras que rezan,

Más sabe el diablo–” digan “No conoces a Don Héxtor“.

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*Héxtor, Don. “Acerca de computadoras”, 2008
**Héxtor, Don. “La maldita cámara nueva”, 2008
*** Abuelo, Mi. “No te preocupes, siempre hay de esos”, 1995

La voluntad de trabajar

Hay gente que adora su trabajo, y hay gente que odia el suyo. Eso no es motivo de sorpresa ni tal vez sea una buena base para un post. Sin embargo, lo que se hace en la oficina o lugar de labores cuando hay tiempos muertos, o incluso, cuando sí hay que hacer, delata la verdadera voluntad de trabajar.

Cuando escribo en mi blog, hay veces que hago partes en el trabajo y otras partes en mi departamento. Lo que es cierto, es que no dejo el trabajo en segundo plano porque no podría salir a gusto de la oficina sabiendo que hay cuestiones pendientes que necesitan -y pueden- salir ese mismo día. No obstante, ya he trabajado en un mismo puesto pero en diferentes lugares y he notado una constante en cuanto a quienes no tienen interés por su puesto, ni el más mínimo.

A sólo 2 cubículos de mí hay un ejemplo. La secretaria Lulú está aquí antes de que la mayoría llegue. Tiene siempre a volumen suficiente como para que varios en el piso escuchemos, invariablemente, uno de sus cuatro discos. Dos son de música de los 80s, otro no recuerdo de qué es, y el último es de Ana Gabriel. Al menos 3 veces por semana nos toca el concierto a dueto de Ana Gabriel y Lulú, mientras el gastado disco se lamenta por la centésima vez, Lulú canta al mismo tiempo que ella, obligándonos a escucharla.

Eso podría -una suposición un tanto fuerte- ser soportable, de no ser porque ella se la pasa hablando de cualquier chisme con el resto de las secretarias aledañas y sube el volumen de su música para escucharla donde ella esté. Cuando no está con las secretarias, está hablando por teléfono informándose de los últimos rumores entre sus amigas. Varios de ustedes saben que a mí no me interesa la vida de los demás, pero es imposible no enterarse de la suya cuando ella habla tan fuerte.

Eso sí, cuando son las 2:58 PM ya está apagando su computadora para estar afuera del edificio en cuanto sean las 3 PM, porque ella sale a las 3. Lamentablemente su jefe no la controla, que, de ser ella mi empleada, le diría que al traer tanta prisa puede empezar a apagar su computadora a las 3. Me ha tocado incluso presenciar esto a las 2:59

“Oye, Lulú, ¿puedes imprimir la forma que el licenciado necesita para–”
“No, ya son las tres. Ya me voy.”

Ella sabe que como trabaja exactamente conforme a las reglas y es sindicalizada, puede salirse con la suya. Y así es como termina el día para que a la mañana siguiente llegue con su minifalda a enseñarnos sus várices y su escote para presumirnos las estrías en los pechos y su hermosa cara que haría que Sandra Bernhardt pareciera modelo. Qué agradable persona.

El otro es Gerardo, el señor PPT. Atiende una llamada telefónica. Imprime algún documento importante. Pero revisa su e-mail cada minuto con la esperanza de que haya correo nuevo. Y cuando llega, no hay persona más feliz, ya que la mayoría de sus mails son presentaciones de power point. Y ya sabemos qué tipos de diapositivas son, me refiero a aquellas llenas de datos duros, encuestas bien investigadas y comprobadas, retocadas con filosofía.

***

*Fondo de algún paisaje digno de aparecer en películas como The Lord of the Rings, lo siguiente va en letra garigoleada*

Historia de Amor

El 31 de Febrero de 1951, Hyuggtybaug, un Paquistaní, le hizo una seña ofensiva a una joven de Bélgica que le preguntó la hora. Era normal, ya que el 85.34% de los paquistaníes odian a los belgas por la guerra del golfo arsénico que sucedió en 1358, en la que 15 millones de mujeres de Paquistán fueron violadas y asesinadas. Lo que Hyuggtybaug no sabía, era que aquella joven se convertiría en el amor de su vida.

*Inserte historia de amor imposible y mal extrapolada, ya que es evidentemente una fantasía que nunca llegó a concretarse, perteneciente al escritor del mail; cada diapositiva debe ir con fondos distintos y transiciones cursis además de una redacción, en general, horrorosa, que da paso a la filosofía:*

El amor de tu vida puede estar justo detrás de tí, es muy triste que las personas hayamos cerrado nuestros corazones por miedo a ser lastimados. Si no abres las puertas de tu amor, las luciérnagas del amor llorarán tu pérdida. Dos ositos en la nieve no se pueden resbalar, dos amores que se quieren no se pueden olvidar.

Envíale este mail a todos tus contactos para seguir plagando de ocio a gente que debería de estar trabajando.

***

Y así se la lleva todo el día, inspirándose con filosofía de gente malcogida, olvidándose de todo lo demás que tiene que hacer hasta que su jefe (quien trabaja en el cubículo contiguo) de pronto hace algún ruido, así que quita la presentación del momento y escribe dos o tres párrafos de un documento, después un tercer párrafo ya más lento… y después, ya no hay motivación para seguir tecleando. Regresa a las presentaciones.

Estos dos casos son sólo un mero ejemplo de lo que sucede aquí, ya que cada vez que hay un evento, se puede ver que hay decenas de personas que ni se toman la molestia de hacerse los ocupados. El centro del edificio no tiene distintos pisos, es como un patio interior para que desde el piso 12 se pueda ver hasta la planta baja, la explanada. Cada evento implica muchas personas que no están invitadas al evento, pero están viendo desde los balcones. Si yo fuera ellos, me haría pendejo en mi computadora, como que trabajo, así como lo hace el señor PPT. Pero no… el descaro, la falta de ganas de trabajar y el saberse intocables por su puto sindicato les gana.

Cuando me dicen que en el gobierno nadie trabaja, lamentablemente al refutar pienso en las excepciones, no en la mayoría. Y eso es si me dan ganas de refutar lo que sucede. En fin, mientras no me vaya poniendo muy panzón, empiece a cantar Ana Gabriel mientras leo mails motivantes y grito en el teléfono para que crean que estoy trabajando, habrá esperanza.